Paul Eluard: A Marc Chagall
“…El pan se cambia en migas y el fuego en agua tibia
Y la sangre en sonrisa y el rayo en una lágrima
El plomo bajo el oro pesa en nuestras victorias…”
PE

El violinista azul. Marc Chagall. 1947
A Marc Chagall
Asno o buey gallo o corcel
Hasta la piel de un violín
Hombre cantor un solo pájaro
Bailarín ágil con su dama
Pareja inmersa en primavera
Hierba de oro cielo de plomo
Llamas azules los separan
Salud y rocío
Zumba la sangre el corazón
Una pareja luz primera
Y en una caverna de nieve
La viña opulenta dibuja
Labios de Tuna en una cara
Que nunca durmió de noche.
Paul Eluard.
Poema original en francés:
A Marc Chagall
Ane ou vache coque ou cheval
Jusqu’à la peau d’un violin
Homme chanteur un seul oiseau
Danseur agile avec sa femme
Couple trempé dans son printemps
L’or de l’herbe le plomb du ciel
Séparés par les flammes bleues
De la santé de la rosèe
Le sang s’irise le coeur tinte
Un couple le premier reflet
Et dans un souterrain de neige
La vigne opulente dessine
Un visage aux lèvres de lune
Qui n’a jamais dormi la nuit.
Paul Eluard

Eugène Grindel, nombre real de Paul Eluard, nació el 14 de diciembre de 1895, en Saint-Denis, Francia.
Su obra abarca tres épocas claramente definidas, se inició dentro de las vanguardias de la década de 1920, junto a André Breton y Louis Aragon dentro del movimiento dadá.
Cuando irrumpe el surrealismo, se convierte en una de sus figuras más importantes.
En 1930 escribe en colaboración con André Breton “La Inmaculada Concepción”, curioso libro de poesía en prosa en el que imitan varias enfermedades mentales, al modo del método paranoico-crítico de Salvador Dalí. Éste enamoró a la mujer de Éluard, Gala, que provocó en el poeta una fuerte depresión, tiempo en el que estuvo desaparecido de la vida publica.
Habiendo abandonado el movimiento surrealista, durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en “el cantor de la Resistencia” y se comprometió con la causa del comunismo soviético.
Marc Chagall
Vitebsk, 1887 – Saint-Paul-de-Vence, 1985

Imagen: El violinista azul. Marc Chagall. 1947
El violinista sobre el tejado de una casa, toca felizmente su violín.
Allí desde arriba alejado de complicaciones, se aleja del ruido y los problemas del pueblo, levemente esbozado a través de tejados escalonados y disfruta de una noche de luna llena. Tres pajarillos le acompañan.
Chagall, pintor de encantador estilo propio, recoge matices del cubismo en las estructuras y composiciones, del surrealismo en sus ensoñaciones y del arte naif en su estilo infantil puro e idealizado.
En la obra dominan los colores fríos, azul cobalto, morado, verde, aplicado a manchas, pero el rostro rojo del violinista, las flores y el anaranjado violín le confieren calidez. Es la belleza de la música la que pone el color y la vida.
El músico se sitúa en el centro del cuadro, es mucho mayor que las casas, su alma y su arte llenos de lirismo son “más grandes” que la realidad material. Por ello flota feliz en su mundo de ensueño, como una nota más, llevando su blanca mano hacia su violín del que emana la poesía.
Fuente: Arquivolta.


